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6 actitudes tóxicas dentro de la comunidad LGBTQI+ que deben terminar de una vez por todas

Hoy en día es muy común ver actitudes tóxicas y discriminatorias dentro de nuestra misma comunidad LGBTQI+, y que ponen de manifiesto cómo la heteronormatividad, la visión binaria de género e incluso las ideas erróneas acerca del VIH aún siguen existiendo. Fotografía: Getty
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Este fin de semana se celebra en Chile y otros países de Latinoamérica la Marcha del Orgullo, que representa no solo un momento ideal para alzar la voz y sentirnos felices de nuestras identidades queer, sino también un recordatorio de que las personas LGBTQI+ siguen enfrentándose a la discriminación en su vida personal, en el lugar de trabajo y en la esfera pública, y en su acceso a la atención médica. Esta experiencia de discriminación tiene muchas consecuencias negativas para su bienestar económico, mental y físico: las generaciones más jóvenes generalmente informan de niveles más altos de discriminación y problemas de salud mental que las generaciones mayores, y los problemas asociados con la discriminación son más pronunciados entre las personas trans, las personas de color y las personas discapacitadas.

Todes sabemos lo importante que es sentir que el trato hacia nosotros sea igual que hacia el resto de la sociedad; y por ello constantemente pedimos igualdad de derechos que se han ganado a pulso y con mucho esfuerzo. Pese a ello, hoy en día es muy común ver actitudes tóxicas y discriminatorias dentro de nuestra misma comunidad LGBTQI+, y que ponen de manifiesto cómo la heteronormatividad, la visión binaria de género e incluso las ideas erróneas acerca del VIH aún siguen existiendo en espacios en el que cada una de las personas que forman parte del espectro queer deberían sentirse seguras. Hoy destacamos algunas de estas ideas tóxicas que continuamos viendo entre la comunidad LGBTQI+, y que deben terminar de una vez por todas: al aceptar nuestras diferencias como fortalezas y descubramos que nuestra diversidad nos hace más ricos como seres humanos, podremos avanzar y luchar por un futuro mejor.

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1. El rechazo hacia los hombres afeminados, el racismo y la cosificación e hipersexualización del cuerpo

En estos días, parece que el ideal en las redes sociales es poder producir una foto tipo thirst trap en el que el protagonista parezca una versión mejorada de Chris Hemsworth en el clímax de un workout para Thor. La apariencia es cada vez más masculina, con los músculos marcados, y curiosamente, muy blanca. Hasta los perfiles de las apps de citas incluyen frases que excluyen a maricones, gordos, asiáticos y negros. Si tu aspecto no es el de un competidor de MMA masculino y hasta heterosexual, eres rechazado. Si eres demasiado delgado, afeminado, con voz fina o tu cuerpo no parece la portada de Men’s Health, eres desechado.

Además, todo esto viene acompañado de la hipersexualización y cosificación de los hombres homosexuales, que lleva a muchos gays jóvenes a imitar comportamientos que van en contra de su autocuidado y las relaciones sanas: terminan avergonzándose de sus cuerpos y solo sintiéndose como “buenos gays” si lucen de cierta manera, afectando su autoestima y haciéndoles sentir ansiedad constante por su aspecto. Por favor… dejemos por fin de imitar la idealización del mundo heterosexual de la masculinidad blanca, la riqueza y el atractivo, y valoremos en cambio la inteligencia emocional, la compasión y la empatía. No sabes si puedes encontrar al amor de tu vida entre quienes ignoras por su aspecto físico.

2. No tener VIH equivale a estar “sano” o “limpio”

Esta es otra tendencia preocupante: el ver en las aplicaciones de citas perfiles que dicen que están “sanos” o “limpios”, un eufemismo para indicar que quienes vemos en la foto tienen un status negativo en cuanto al VIH. Es casi imposible de creer que después de años de discriminación por parte de la sociedad para con el VIH/SIDA, una crisis en los años 80 que dejó millones de personas homosexuales fallecidas debido a que muy poco interesaba en ese entonces conocer la cura para una lo que se llamaba peyorativamente una “plaga gay”, tengamos que seguir viendo a las personas seropositivas como anormales. Hoy en día, las terapias antirretrovirales y el uso de PrEP permiten a las personas con VIH y sus parejas una vida perfectamente normal. Por favor, no seas un DaBaby e infórmate bien para que no pases solo por ignorante, sino por cruel.

3. Críticas hacia las lesbianas “demasiado masculinas”

Sí, aún en el siglo 21 existen personas dentro de nuestra misma comunidad que quieren controlar la manera en que las mujeres lesbianas se presentan ante el mundo: al parecer, si no son hiperfemeninas al punto de parecer una aspirante a un certamen de belleza, todas son feas, poco atractivas y masculinas. Lo cierto es que ser “marimacho” o “butch” consiste en jugar y desafiar los roles y las expresiones de género binarios tradicionales masculinos y femeninos. Esta dinámica de ser mujer y lucir masculina subvierte las normas de género esperadas de la sociedad heteronormativa y binaria. Las lesbianas con aspecto masculino siempre han existido, desafiando la comprensión social de los roles de género, en todas las culturas y a lo largo de la historia. Además, se visten para complacerse a sí mismas y no a tus ideas de género de antaño. Mind your business.

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4. La discriminación contra las personas trans

Nuestra comunidad ha sido considerada durante mucho tiempo como de alto riesgo para la depresión, la ansiedad, el abuso de sustancias y el suicidio. Cuando se habla de los factores que contribuyen a una mala salud mental, las personas LGBTQI+ suelen citar la percepción de que la comunidad queer es excesivamente competitiva y centrada en el sexo, excluyendo a las personas por su raza, edad, tamaño y estado serológico. Con demasiada frecuencia hemos imitado los ideales heteronormativos con nuestros propios marcadores de estatus superficiales, como la masculinidad, la riqueza y el atractivo. Lamentablemente no hay una comunidad que sienta más esta exclusión que la trans, especialmente por sectores “críticos de género” y para quienes el sexo asignado al nacer y el género deben ser lo mismo, reafirmando las ideas de la sociedad más conservadora, binaria y heteronormativa. De hecho, muchas feministas autodenominadas “radicales” sostienen que permitir a mujeres trans existir en los mismos espacios de las mujeres cis es un riesgo para estas últimas, cuando estos son mitos tóxicos para la comunidad trans. Dejemos atrás estas ideas francamente medievales.

5. La invisibilización de las personas bisexuales y pansexuales

¿Hasta cuándo tendremos que escuchar de personas de la misma comunidad LGBTQI+ que las personas bisexuales simplemente son indecisas y promiscuas? Si te identificas como bisexual o pansexual, lo más probable es que tu identidad solo exista y se reafirme de acuerdo a la persona con quien sales: si es con alguien de tu mismo género, eres homosexual; si lo haces con alguien de género opuesto eres heterosexual, y si lo haces con alguien trans, de género fluido o no binarie, a algunos se les vuela la cabeza. Parece que entender que a las personas bi o pan les gustan las personas y se sienten atraídas por ella sin importar su género es muy difícil de comprender por muchos, pero lo cierto es que sus preferencias son tan válidas como las de cualquier otro en el espectro LGBTQI+.

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6. Compartir los nudes que se reciben con amigos

Más de una vez hemos sentido horror al conocer de grupos de WhatsApp que comparten imágenes de mujeres entre amigos sin consentimiento: las fuentes son varias: desde las redes sociales, pasando por mensajes privados, de texto e incluso íntimos. Lamentablemente esto también sucede muchísimo (y en silencio) en la comunidad LGBTQI+, especialmente entre los hombres gay. Como si se tratara de un meme, suelen compartirse imágenes de nudes en donde se critican cuerpos, atractivo y hasta centímetros de pene. Por favor, no hagas esto. Si alguien compartió una imagen íntima contigo, fue solo para ti, no para compartirla con todos sus amigos por Internet. ¿Cómo te sentirías si te hicieran lo mismo?

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