Magdalena Bay
Imaginal Disk
El pop, a pesar de su etimología, tiene muchos y grandes detractores, especialmente dentro de la industria patriarcal musical. Aunque es un género artístico de masas, ha sido menospreciado históricamente por la sencillez con la que a veces funciona, lo cual no es sinónimo ni del proceso creativo ni de la inteligencia que hay detrás. El pop puede cambiar el mundo, y el mundo puede cambiar al pop; además, ocurre generalmente en un amplísimo espacio donde todxs caben, con sus aristas problemáticas, pero también con sus esferas independientes y alternativas. Y es que existe el pop underground, y estos días está de celebración por la ampliación de la familia: se ha llamado Imaginal Disk, es hije de Magdalena Bay, y cuenta con 15 fantásticas y sanas canciones.
Sintetizadores, rock, psicodelia, orquestas, space pop y una propuesta avant-garde con, y sobre, un futuro muy prometedor. Magdalena Bay es un dúo de Los Ángeles compuesto por Mica Tenenbaum y Matthew Lewin. Se conocieron siendo adolescentes en el programa de música de un instituto de Miami, y sus inquietudes les llevaron a formar Magdalena Bay, con la intención de “hacer música pop, y todo lo demás está implícito”, según explican en una nota de prensa. Tras varios EP y sencillos que les colocaron bajo la mirada de la crítica, en 2021 lanzaron su álbum debut Mercurial World, que unificó las buenas opiniones sobre el grupo. Grandes números de streaming (para una banda independiente), hordas de fans, muchas apariciones en festivales y colaboraciones. Escrito principalmente en 2023 a partir de bocetos iniciados durante los intervalos de gira en 2021 y 2022, y grabado en el estudio de la banda en Los Ángeles, llega Imaginal Disk, su segundo disco.
Según afirman Mica y Matthew, algunas de las influencias del disco son Joni Mitchell, Star Trek: The Next Generation, las obras de Jean-Paul Sartre, The Beatles, el psicoanálisis lacaniano, In Rainbows (de Radiohead), Margaret Atwood, y la novela polaca Solaris. Y éste es el input más fiel a lo que es verdaderamente este disco. Estamos ante un cuento futurista rodeado de lo que bien podrían ser las burbujas efervescentes de una bebida refrescante que sacia nuestra sed. Imaginal Disk es un disco más complejo que su debut, donde la instrumentación es increíble. Quizás se pueden identificar algunas de las referencias de las que bebe Magdalena Bay, pero es muy difícil encontrar un grupo similar a ellos en la actualidad.
Imaginal, según el diccionario, se puede entender como algo “en relación a una imagen mental idealizada de otra persona o de uno mismo”, o también como “la parte de un insecto a punto de vivir una metamorfosis”. De alguna forma, en su segundo álbum, Magdalena Bay presenta una fascinante reflexión sobre la madurez y sus complejidades, a través de imágenes que son canciones. La voz de Mica Tenenbaum suena maravillosa, recuerda por momentos a Nina Persson, y en otros, a Carly Rae Jepsen, y nos acoge como una voz que conociésemos de toda la vida. Escucharla es sentirse en casa, en un espacio agradable en el que descubrir lo que nos cuenta. El álbum lo abre She Looked Like Me!, un instante convertido en canción, un repaso por las referencias familiares que surgen al verse en otra persona, y dejar volar la imaginación: She looked like me / We stood mirrored ‘til I leaned in / And then you know what she did / She shot at me like an earthbound bullet. Hay mucho de fábula y de misterio en las letras que vamos a encontrar, evocando en ocasiones la literatura de Mary Shelley o las imágenes de Rowena Morrill.
Killing Time es una canción que de primeras nos hace pensar que es un mero tránsito entre la anterior y la siguiente, pero es en realidad uno de los momentos más profundos sobre el sentido de la vida: It only takes a minute to forget a week. Y es que, ¿qué es el tiempo y por qué algo que no podemos controlar dirige nuestras vidas? El outro, con ese coro de voces graves, una exquisita percusión y fabulosas capas de sonidos, es indicativo de lo bien que suena este disco. Un trabajo artesanal donde cada detalle suma y da forma a un canvas en el punto justo entre el maxi y el minimalismo. Ojalá matar el tiempo que, literalmente, nos mata a nosotros con su paso, y como apunta Mica: If time is meant for living, why’s it killing me?.
True Blue pone los pelos de punta, en el mejor sentido: es un artefacto casi a modo de anuncio futurista: It’s here, imaginal disk / Say hello, it’s you. Es aquí donde empieza un frenético viaje, una aventura repleta de colores y sonidos donde los estribillos y melodías son de una ejecución emocionante. Escuchar Imaginal Disk tiene un efecto fabuloso; es prácticamente imposible hacerlo sin que te ponga de muy buen humor. Con Image pasamos por la clínica donde el efecto metamórfico nos llevará a ese nuevo yo: I need all the common sense / Time to start the clock, from the top / Confidence in medicine. Este corte evocador de ciencia-ficción es casi una irónica metáfora del mundo hiper-capitalista en que vivimos: superar un supuesto y difícil estado mental anterior para convertirnos en una mejor versión de nosotros mismos (para el sistema).
El tiempo, el sentido común y la ciencia; nos topamos con un momento filosófico que da paso a lo que fue el sencillo de presentación del disco: Death & Romance. Esta canción y sus 5 minutos de persistente poderío y progresión conforman una de las mejores canciones de la carrera de Magdalena Bay, y una de las mejores que hemos escuchado este año: Yeah, I give and you give / ‘Til it’s all that we have / You know nothing is fair in / Death and Romance. Es también una de las canciones de amor más bonitas que hemos escuchado en muchísimo tiempo, con un estribillo a medio camino entre New Radicals y The Dandy Warhols. Un sueño que de tanto soñarlo casi es mejor que la realidad. Ese piano, esos sintetizadores, esa batería. Si hay algo que gusta (nos gusta) a los amantes de la música pop más efervescente, son truquitos como este perfecto encadenado entre este tema y Fear, Sex (algo que sólo puede arruinarte un anuncio de Spotify). Algo que empieza como un simple muzak va captando nuestra atención: You said forgive and forget / So get me out of this mess. Aquí nos relatan el fin de una relación en la que el sujeto reclama atención y solución al que se va, con un virtuoso ejemplo de cómo crear un estribillo a base de sintetizadores.
Algo que repiten con éxito en Vampire in the Corner, otra bella canción que habla de las tensiones del amor, de ese punto entre la fogosa atracción y el desagradable espanto. Con la estructura clásica de una balada noventera, Watching TV versa sobre un toque de atención a una persona querida para enfrentarse a sus monstruos. Diversos estratos sonoros dirigidos por una guitarra acústica, una (de nuevo) elegante y distinguida percusión, y unos inesperados glitches dotan a este tema de calidad y visión suprema, convirtiéndose en uno de los momentos más entrañables del disco.
En Tunnel Vision se acercan a esa luz en la que reconocerse. Con un sorprendente cambio de cadencia, el tema se sucede bien lubricado hasta llegar a un final apoteósico. Una vez más, la batería y su uso son dignos de mención; no sólo otorgan personalidad distintiva al disco y a su sonido, sino que evitan la saturación en un álbum plagado de curiosos fragmentos e hipnotizantes rasgos listos para ser apreciados. La nihilista Love is Everywhere es como una montaña hecha de copas de champagne donde el embellecedor fluye de unas a otras, y donde todo es posible: Love, love is everywhere / If, if you want it there (Want it there, everywhere). El amor está en todos lados, nos canta Mica, en un acto de positivismo contagioso. No, no estás sola/e/e; porque a modo de recordatorio suena Feeling Disk Inserted?.
Y es que Magdalena Bay ha hecho este disco para acompañarte en cualquiera que sea tu viaje, y lo mejor de él es lo que hay dentro de ti: Look inside, through the sky / All around us / Angel on a satellite / Glad you found us. Llegamos al final para encontrarnos con otra de las grandes, That’s My Floor. Se pone de manifiesto la relevancia que puede tener el buen uso de una textura grave que complemente la arquitectura de una canción. Nos situamos en un momento celebratorio del ser: That’s my floor / I’m coming up to the party and I want more.
Pero la expresión más lujosa del disco la encontramos en Cry for Me, que sorprende en su introducción con una fusión perfecta de sintetizadores y un conjunto de cuerdas. Según Matthew Lewin, está inspirada en canciones de Genesis y momentos de Dancing Queen de ABBA. Eso es apuntar alto. Menuda canción. Fantásticos instrumentales entre estribillos y estrofas, un acompasamiento que descoloca, y Mica sirviendo con su voz en un tema sobre el perdón y la aceptación de que nunca, en todas nuestras posibles versiones, seremos personas perfectas. Una pena que la canción termine con un fade out innecesario… Aunque vuelven los conjuntos de cuerdas, y la preciosa balada Angels on a Satellite anuncia el fin del álbum, una alegoría sobre el carpe diem y algo de ambigüedad sobre la protección, que podría ser otorgada por “ángeles que nos ven desde el cielo”. Open heart, old cliché / Two kids in a new town, baby enuncia el estribillo de The Ballad of Matt & Mica, una canción sobre la banda; una especie de contra-swan-song. Si había alguna forma perfecta para cerrar un disco como Imaginal Disk, era a través de esta divertidísima y afectuosa canción sobre su propio viaje como grupo.
Magdalena Bay mantiene su esencia y consigue dirigirla hacia nuevos y muy interesantes caminos en Imaginal Disk. Nos encontramos con un disco de pop de culto, un material cuidado y creado con mimo y esmero, con un resultado satisfactorio y que supone para la banda un segundo acierto en el que abren un poco más su sonido. Si en Mercurial World perfeccionaron el synth-pop, en Imaginal Disk lo expanden, dando dimensión a su crecimiento, con una propuesta un poco más orgánica en lo técnico, y un concepto aparentemente escapista, pero muy relacionado con el siglo XXI y la dificultad de ser y estar en él. Este álbum contiene letras existencialistas donde hay espacio para el autocuidado, la ironía, el amor, la diversión, y la posibilidad de soñar con un universo donde nuestro nuevo yo evite el sufrimiento de este mundo cruel, y vivir momentos tan felices como este álbum regala cuando suena.
Escucha Imaginal Disk en su totalidad a continuación:
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