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Turnstile, la banda hardcore que derriba fronteras sónicas e ideológicas

MOR.BO RIOT: Turnstile, la banda hardcore que derriba fronteras sónicas e ideológicas
Turnstile. Fotografía: Jimmy Fontaine
Words mor.bo

Imagina una banda de hardcore punk descarnado y contundente salida del corazón de Baltimore, Maryland; una que mezcla hardcore vintage y metalcore cargado de groove, y que además es increíblemente sólida desde el punto de vista sonoro y de sus letras. Lo que recorre toda su obra y define a esta agrupación es una falta total de miedo: al rechazo, a la resistencia, a la exclusión, y tienen la capacidad de atraer incluso al oyente más sensible al pop con sus espectaculares riffs. Hoy te presentamos a Turnstile en nuestra sección RIOT.

Turnstile está conformada por Brendan Yates en la voz, Franz Lyons en el bajo, Pat McCrory en las guitarras, y Daniel Fang en la batería, quienes hacen del punk-hardcore algo joven de corazón, impulsado por su deseo de derribar fronteras sónicas e ideológicas. Frente a una juventud en busca de modelos más inclusivos y lugares seguros para el mundo de la cultura, la llegada de Turnstile y el renacimiento del hardcore parece surgir de forma bastante orgánica. Tras las reminiscencias de Rage Against The Machine (riffs imparables y ritmos latinos para arrancar), la banda Yates también reconfigura los ideales políticos de la banda de Morello para hacerse eco de los tiempos que corren. Formados en 2010 durante la emergente escena hardcore de Baltimore que incluía bandas como Angel Du$t, Mindset o Trapped Under Ice, Turnstile cristaliza tanto la vitalidad del género como sus posibilidades sonoras. Estamos claros que no a todo el mundo le gusta el hardcore estadounidense: más allá de los que no aprecian el ruido y la violencia extrema que están en el corazón de esta música, también hay muchos que temen el lado heavy metal, las voces chillonas y, sobre todo, el aspecto poco sofisticado de una música cuya única evolución notable, en los años 90, fue fusionarse con el rap.

Pero parece que eso puede cambiar con el ascenso de Turnstile, quienes ni siquiera se esperaban convertirse en una referencia. “Después de hacer el primer single de siete pulgadas, decidimos hacer un segundo, pero nunca pensamos que haríamos mucho más allá de un par de conciertos”, dice Brendan Yates a NME. “Después del primer LP, recuerdo que pensé: ‘Vale, ha sido divertido, pero este disco no le va a gustar a nadie’. Pero a nosotros nos encanta, así que me alegro de haberlo hecho’. Es una tontería hacer planes a largo plazo o planificar la vida con antelación, porque no hay forma de saber adónde te lleva la vida… nunca”. Turnstile publicó un par de EPs antes de firmar con Reaper Records y publicar su primer larga duración, Non Stop Feeling, en 2015. Al año siguiente, dejaron caer otro EP, seguido de Time & Space de 2018, que marcó el debut del grupo para Roadrunner Records. Tras ofrecer ese disco basado en la premisa de que toda la música es, en última instancia, música para bailar y desahogarse, la banda se asoció en 2020 con el productor australiano Mall Grab para lanzar Share a View, un EP colaborativo que siguieron con Glow On del 2021, y donde empujaron los límites estilísticos, explorando nuevas posibilidades con 15 temas que desafían todas las fronteras de género y se inspiran en todos los rincones del espectro musical, rebosantes de imaginación, corazón y alma y un groove contagioso, muchas veces gracias a la participación de Blood Orange. La producción incluso les valió un trío de nominaciones para los Grammy de este año.

Tras una serie de conciertos en Estados Unidos y en Europa que incluso los llevó a escenarios como el festival de Glastonbury y Coachella, la agrupación estuvo de paso por Latinoamérica el año pasado con el Lollapalooza en lugares como Brasil, Argentina y Chile, y también en Colombia, un encuentro con fans que fue “muy especial” para Yates. “Sin duda era una parte del mundo a la que queríamos ir, pero nos había costado un poco tener la oportunidad de hacerlo. Tuvimos la oportunidad de ir con Lollapalooza y, aparte del festival, también pudimos hacer nuestros propios conciertos. Eso también fue especial, porque pudimos conocer a mucha gente”. Si tratamos de resumir la esencia de la música de Turnstile, es, sobre todo, derramar sobre los oyentes una música que es a la vez emocionante y positiva, que aborda cuestiones existenciales mientras te dan ganas de bailar. Música a la vez brutal y aérea, terrenal y sintética. Una música que sigue siendo hardcore pero que por fin no se parece a nada del género.

“Para ser sincero, otro factor que ha contribuido a la evolución de nuestra banda es la atención al detalle”, dice Franz. “Brendan no presumirá de ello, pero es un genio maníaco. Siempre va dos pasos por delante de lo que se propone, lo sepa o no. Presta atención a lo que vamos a tocar, cómo vamos a tocar, cómo vamos a rasguear la guitarra. Presta atención al más mínimo detalle, y eso llega hasta los cables que utilizamos”. Pensar en la música de este modo, como una práctica que requiere concentración y atención, también los ha ayudado a tejer la relación entre Turnstile y su público: En lugar de perder el tiempo imaginando cómo reaccionará la gente ante su música la banda se centra en lo que tiene que conseguir para que les guste en directo. Todo es cuestión de empatía. Los miembros escriben y componen canciones de forma orgánica, que son divertidas de tocar en directo, 100% intensas, sabiendo que lo que les gusta y el placer que sienten se transmitirá a su público. “Me cuesta predecir cómo reaccionará la gente ante las canciones”, dice Franz, “pero si hay algo de lo que estoy seguro, que es concreto, es que, por encima de todo, en cuanto enchufo la guitarra, aunque esté muy nervioso, me siento tan seguro como siempre. Y sé que lo daremos todo, conectaremos nuestros instrumentos y lo daremos todo. Tanto si nos han visto un millón de veces como si no, tanto si escuchan las nuevas canciones como si no, espero que sientan nuestra energía”.

A pesar de esta inclinación hacia un enfoque sincrético del hardcore punk, es efectivamente este género, y no ningún otro, el que la banda de Baltimore pretende llevar al mainstream. A diferencia de la estética grunge, el hardcore de hoy en día parece existir por y para sí mismo. Así que Turnstile se está encargando de conquistar los corazones de quienes son demasiado jóvenes para haber conocido a Bad Brains, Minor Threat, Dag Nasty o Fugazi. “Somos un grupo de hardcore”, explica Brendan Yates en una entrevista a The Guardian, “lo que primero me atrajo del hardcore y el punk, lo que me parece fundamental, es que es un lugar para gente de mente abierta que quiere desafiar la norma”.

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