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Album Reviews

Lorde

Solar Power

Portada del álbum "Solar Power" de Lorde.
6
Words Mirangie Alayon

Han pasado casi cinco años desde que Lorde lanzó un álbum. Tras su icónico debut Pure Heroine y el excelente Melodrama de 2017, la cantautora neozelandesa mantuvo un perfil tan bajo que parecía estar hibernando; pero la semana pasada dejó caer Solar Power, una producción que prometía ser un viaje psicodélico bañado por el sol. Lorde empezó a escribir Solar Power cuando regresó de su viaje a la Antártida; un viaje que se puede visitar en el libro Going South que publicó a principios de junio. Después de este momento tan cargado mental y emocionalmente, quería relajarse. Y es un poco de esa energía la que encontramos en la producción: un deseo de relajación que se manifiesta en las canciones. Sin embargo, parece que la distancia también la alejó emocional y físicamente del resto del mundo.

Mayormente acústico, guiado por una guitarra omnipresente y magnificado por capas de voces psicodélicas, el tercer esfuerzo de Lorde toma una dirección diferente a sus anteriores: aunque solo sea en el uso de su voz etérea y aérea, la músico cambia su enfoque. La producción es orgánica, las melodías salidas de los años 60 y 70 están inspiradas en Laurel Canyon, todo con un toque de la era hippie flower power. Sin embargo, las cosas no acaban de cuajar en Solar Power. Los ganchos y los puentes son la quintaesencia de una canción pop y en este álbum apenas hay ninguno. Eso no es algo malo en sí mismo, pero cuando se combina la falta de una arquitectura interna unificadora con la pesada mano de Jack Antonoff, lo que se obtiene es una colección de canciones que son algo aburridas y difíciles de escuchar, lo cual es una pena porque hay cierta sabiduría en estas pistas, especialmente en los raros momentos en que todos los elementos individuales encajan en su sitio.

Tristemente, este álbum no alcanza los mismos niveles creativos que los dos primeros, lo cual es frustrante cuando conocemos las cosas de las que Lorde es capaz: letras íntimas y directas que parece haber arrancado de nuestros propios pensamientos, expresándolos de una manera tan punzante y poética que parece haber hecho hechizos literarios. Aquí, su esencia parece perderse en grandes vuelos de fantasía y construcciones sonoras etéreas perdidas en una nube de marihuana. A veces, esta actitud le sienta bien, como en el tema que abre el disco, The Path, que resulta un poco extraño a primera escucha, pero que acaba por calar con su construcción inusual. Sin embargo, las grietas se empiezan a mostrar en temas como California, donde una Lorde harta de la fama se mantiene muy serena y poco implicada; o en Mood Ring; cuyas letras que hablan de new age y remedios salidos de la Pachamama para solucionar nuestros problemas parecen ser una ironía. Lorde es una escritora demasiado hábil para no haber elegido el tono intencionalmente, pero parece que termina siendo eficaz en menos canciones de las que quisiéramos. Es como si no tuviera nada interesante que decir.

Entre los momentos más decepcionantes de Solar Power se encuentra el afable tema Dominoes que, tanto musical como vocalmente, no da la talla. Es simplemente ordinario. Lo mismo ocurre en la lánguida Fallen Fruit, que consigue despegar en parte hacia el final, pero nos obliga a pasar 2 minutos y 20 segundos de aburrimiento antes de llegar a él. Por fortuna, también hay algunos buenos momentos, como la íntima Stoned at the Nailed Salon, que expresa una reflexión existencial a través de la imagen de la chica perdida en sus pensamientos mientras se hace las uñas. Secrets from a Girl (Who’s Seen it All) también es agradable para los oídos con su melodía unificadora. No revoluciona el pop, pero cumple con su cometido, y además incluye un pequeño monólogo de Robyn sin créditos, que acompaña a Phoebe Bridgers, Clairo y Marlon Williams en los coros vocales en varias ocasiones.

Así que parece que este álbum es una descarga de energía solar irregular para Lorde. Hay algunos temas efectivos por separado, pero falta cohesión; y no deja una marca indeleble en el tiempo. Sin ser un fracaso, al disco le falta un poco de la magia a la que nos tenía acostumbrados la neozelandesa, quien parece querer dejar atrás su legado hasta ahora: en Stoned at The Nail Salon, nos canta ‘Cause all the music you loved at sixteen you’ll grow out of, en Oceanic Feeling, cuenta que Now the cherry black lipstick’s gatherin’ dust in a drawer; y en The Path afirma: Now if you’re looking for a saviour, well, that’s not me / You need someone to take your pain for you? / Well, that’s not me. Así que, en esta oportunidad, no la acompañamos en el viaje, pero esperamos que este álbum solo represente un escalón incómodo en su crecimiento como artista. Lorde tiene mucho más que dar.

Escucha Solar Power en su totalidad a continuación:

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